LA FAMILIA DISFUNCIONAL
(Retomado del grupo de autoapoyo, Coodependientes Anónimos)

¿Se ha puesto a pensar si los problemas que usted y su familia tienen son normales? ¿Se ha preguntado si su dinámica familiar podría ser mejor ? ¿Sabía usted que hay familias que funcionan de una manera enfermiza ?. 

Esperamos que el tema que hoy tocamos sea de utilidad y le sirva para mejorar su relación familiar, o bien, para que presuma su buena y saludable dinámica familiar.

Se llama familia disfuncional a una familia que no funciona correctamente. Por lo que sabemos que existen familias que tienen patrones de conducta enfermos debido a factores históricos, culturales y sociales, las consecuencias afectan no sólo a los miembros de ella, si no a la sociedad en general.

Los miembros adultos de una familia disfuncional, provienen también a su vez de una familia enferma y transmiten de generación en generación ciertas características que mencionaremos a continuación.

Si usted se da cuenta de que su familia está practicando modelos enfermos, le sugerimos tratar de cambiarlos, ya que éstos hacen daño al individuo y a los personas que le rodean, impidiendo lograr  la autorealización.

Si no puede hacer esos cambios por usted mismo, puede buscar apoyo psicológico para lograrlo, existen grupos de auto-ayuda y profesionales de la psicología entrenados para ayudar a resolver este tipo de problema de una manera mas personalizada, cualquier opción será valiosa.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS EN UNA FAMILIA DISFUNCIONAL

EL AMALGAMAMIENTO

La primera característica es el amalgamamiento y esta palabra viene del verbo amalgamar, que significa “entremezclar, hacer amalgama”. Esta característica es contraria a la individualidad. Una familia amalgamada es una familia en donde no existe respeto al individuo y todo el mundo se mete en la vida de los otros. Es exactamente lo contrario de “vive y deja vivir”. Este patrón de conducta disfuncional, impide la formación de  una personalidad sana ya que inhibe el espacio vital físico, mental, emocional y espiritual de una persona.

El concepto de estar juntos, no por gusto sino por obligación, apiñados en un mar de opiniones que chocan entre si, es muy diferente al concepto de la familia unida, en donde existe respeto y apoyo a las necesidades individuales y permiten a la persona ser tal como es.

El otro extremo de esta posición enferma es la indiferencia, que es inclusive hasta mas dañina que el amalgamamiento y que suele manifestarse en los estratos socioeconómicos muy bajos o muy altos. Es en las clases medias donde el amalgamamiento es más frecuente.

 

LA RIGIDEZ

La segunda característica es la rigidez. Consiste en el establecimiento de reglas que no admiten posibilidad de cambio y que se establecen arbitrariamente para todos los miembros de la familia, exceptuando probablemente al que las impuso.

Algunas de las consecuencias deformantes de la rigidez son, la rebeldía contra todo y contra todos, la frustración, el resentimiento y la incapacidad de elaborar un criterio elástico de acuerdo a las circunstancias. Debemos pensar que los hijos son como los cinco dedos de la mano, los cuales a pesar de ser míos, ninguno es igual a los demás, todos son diferentes, por lo tanto sería absurdo pretender que un mismo anillo sirviera a todos los dedos... a uno le quedaría bien, a otro no le entraría y a otro más le quedaría flojo.

La rigidez es una postura que está basada en el  “machismo” tradición familiar latina. La actitud sana sería la colocación de límites, de acuerdo a las necesidades individuales de los miembros de la familia, a su bienestar común y de acuerdo a las circunstancias cambiantes de la vida, ya que no puede darse el mismo horario de llagada a casa a un niño de 10 años que aun joven de 18.

El extremo contrario de esta característica sería, la falta de limites, que cuando se presenta es mucho más destructiva que la rigidez, dando origen en el niño la sensación de no ser querido.

 

LA SOBREPROTECCIÓN

La tercera característica de una familia disfuncional es la sobreprotección. Esta característica es tan destructiva que puede lisiar emocionalmente a una persona. La sobreprotección es la equivocada actitud de pretender resolver todos los problemas de nuestros hijos.

Es criminal rescatar a nuestros hijos de todo contratiempo y estar continuamente sobre ellos indicándoles lo que deben o no deben hacer o inclusive decir, quitándoles la oportunidad de que aprendan a resolver sus problemas por sí mismos a través de sus experiencias negativas y positivas; y a bastarse con sus propios recursos, sin tener que estar dependiendo siempre de una tercera persona.

La sobre protección es en muchos casos egocentrismo personal para evitar el sufrimiento, y en muchos otros es también una necesidad de control sobre los demás por la imposibilidad de dar orden a la propia vida.

También existen lo que se llama “ganancias secundarias” que consiste en la necesidad del padre o de la madre de sentirse útiles, necesidad que satisfacen mientras el hijo los necesita. Así que muchas figuras paternas fomentan la sobreprotección de sus hijos para sentir que ellos son necesarios.

Este patrón disfuncional impide que el ser humano se desarrolle en su totalidad, impidiendo las experiencias, el desarrollo de la capacidad, el desarrollo de la autoestima; fomentando la inseguridad ante la vida y los problemas; impidiendo el desarrollo del instinto de agresión, necesario para saber luchar, defenderse y competir. Todo esto genera miedos, temores, resentimientos, ira, depresión y deseos de evadir la realidad.

LA EVITACIÓN DEL CONFLICTO 

La cuarta característica y por muchas razones la mas importante es la evitación del conflicto. Esta característica disfuncional es con mucho la mas dañina, al grado de que aún existiendo las otras características, si la familia pudiera discutir sus problemas y existiera comunicación y no hubiera restricciones verbales, esa familia saldría adelante en forma bastante sana.

En esta familia disfuncional se evitan los enfrentamientos y no se habla de las situaciones dolorosas, razón por la que no se ventilan, quedando la carga emocional como “bomba de tiempo” para explotar en el momento menos esperado. Nosotros usamos una expresión para ejemplificar esta falta de comunicación: “Hay un cocodrilo en la sala”, pero nadie habla de él. La tensión se siente en el aire, pero nadie comenta lo que todos  están pensando.

Todos hablan de temas intranscendentes, o se vive un gran silencio, pero nadie se atreve a manifestar lo que esta amenazando la integridad familiar. Todos fingen no ver al cocodrilo. Las consecuencias de no hablar de los problemas profundos, de los temas dolorosos, es que se corta la comunicación; se comienza el desplazamiento de emociones, estallando así la tensión en problemas menores al agigantarlos, un claro ejemplo es crear batallas campales por las malas calificaciones de un hijo, cuando el verdadero problema es quizá el alcoholismo del padre, o la actitud sumisa y masoquista de la madre.

Una familia sana no oculta los problemas que existen entre sus miembros. Si los niños preguntan, (y los niños que son muy perceptivos, siempre preguntan cuando existe un clima de confianza,) y se les oculta la verdad, aprenden a negar la realidad, se les confunde. El mensaje es: Tú percepción sana esta  equivocada, como consecuencia aprenden a buscar soluciones con bases falsas o irreales.

El otro extremo de esta destructiva característica es el cinismo. El mencionar los problemas con crudeza y desfachatez y sin deseos de lograr una solución, es también un patrón muy disfuncional., se les debe contestar con la verdad sin llegar a la crudeza, tomando en cuenta la edad emocional de cada hijo.

Esta son las cuatro características mas comunes de la familia disfuncional. Existen muchos otros patrones tóxicos dentro de este tipo de familia, pero solo tocaremos estos . Si tu crees que existe  exageración en lo que acabas de leer, te invitamos a que analices sinceramente si en alguno de estos puntos encuentras algo familiar, el reconocer nuestras áreas de conflicto siempre es una oportunidad de crecer.
 
A continuación te presentamos algunos de los derechos básicos que tenemos en la expresión de nuestra emotividad, analízalos y pregúntate si lo sabías, o si has violado alguno de estos derechos en la convivencia con las personas que te rodean, si es así, recuerda que siempre hay una posibilidad para reparar.

DECLARACIÓN DE DERECHOS PERSONALES

1. Tengo derecho a que me traten con respeto.
2. Tengo derecho a no asumir la responsabilidad de los   problemas ni el mal comportamiento de nadie.
3. Tengo derecho a enojarme.
4. Tengo derecho a decir que no.
5. Tengo derecho a cometer errores.
6. Tengo derecho a mis propios sentimientos, opiniones y convicciones.
7. Tengo derecho a cambiar de opinión y decir que obrare de manera diferente.
8. Tengo derecho a negociar el cambio.
9. Tengo derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
10.Tengo derecho a protestar por criticas o tratamientos injustos.

Ninguna de estas declaraciones contienen en modo alguno actos abusivos, ni que signifiquen un ataque a nadie.

Si alguna te suena egoísta, o te parece que está en conflicto con lo que te han enseñado que mereces o puedes esperar de una relación, vale la pena reflexionar sobre esos valores y pensar que éstos son tus derechos básicos y deben ser respetados.   

     *Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.